Moldava, el sueño de Smetana

Quizá el caminar por las viejas calles de Praga, solo sea una partida, un pequeño punto de inspiración, o quizá el centro mismo, donde nacen las musas. En cuanto entré en el auditorio, y la música nació, recordé mi paso por la capital de Bohemia, rememoré sus monumentos, sus calles empedradas, sus edificios, su reloj, sus gentes, y me trasladé de nuevo a la capital checa, a esa joya del siglo XIX. Y pensé en Smetana, en sus caminares por toda la región de Bohemia, en su deambular por la naturaleza, en las orillas del Moldava, en su inspiración… De algún modo, “Má vlast” te sumerge, te sumerge hasta en lo más profundo de un país, un rincón del mundo con alma.

Por supuesto, el cine también tiene que ver, en parte, también emergen los recuerdos de “El árbol de la vida“, de Terrence Malick, donde supe por primera vez, de Moldava, no del río que divide Praga, sino de la pieza compuesta por Bedřich Smetana en su honor.

El camino de un río a miles de kilómetros del lugar desde donde lo observo con los oídos. Desde mi asiento diecisiete del segundo piso del ala izquierda, con ojos vidriosos, escucho… sé que no es un final, solo es parte del recorrido, del fluir de un río, que va desde el nacimiento en las altas montañas, hasta su desembocadura en el mar. Un recorrido hacia la muerte, que nunca es muerte del todo, pero que está ahí, siempre, tan siempre presente.

 

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amanecer de los tiempos

Ataviada al canapé de aquella extraña manera,

observaba el mundo por vez primera.

sus ojos, inmensos, perdidos, 

no entendían

cada una de las imágenes que reflejaban su retina.

 

Desbordada,

incapaces de comprender esa vasta información

derramaba sus lágrimas y gritaba hasta desfallecer.

 

Despertaba por vez primera,

todo era tan extraño, tan nuevo, tan reciente…

se encontraba en su amanecer de los tiempos,

era el comienzo.

Música, kilómetros y grandes olas

Hacía tiempo que seguía la pista a Home, de Lujo Berner, pero no terminaba de llegar el momento, uno siempre anda desbordado de lecturas —esa maldita montaña de libros que no para de crecer—, pero al fin llegó el momento, y pude sumergirme y disfrutar de su lectura.

Y es que una ola

para los que no lo sepáis

es como juntar un crucifijo y un orgasmo

todos los dioses del mundo y un manual de ebanistería

Extracto de “Lodi, California”

Y bueno, tras leerlo, ¿qué decir? Pues que es una lectura frenética y que por un rato te abrochas el cinturón, aceleras recorrer muchos kilómetros y descubrir numerosos parajes, gentes, mares, épocas, siempre al mejor ritmo musical.

de kilómetros de dudas y kilómetros

de canciones 

y kilómetros de anhelos perdidas momentos luces puestas íntimos

horizontes rugidos risas momias

y paseos circulares

Extracto de “Oklahoma”

 

home

Durante la lectura uno siente el movimiento, sientes ese desplazarse de un lugar a otro, a ritmo frenético, con música en todo momento, buscando olas, buscando descubrir nuevos parajes, buscando experiencias más allá de lo conocido…

ayer hoy mañana siempre

volver a escribir

carretera abajo

los pies descalzos y mojados

whistle down the wind

Extracto de “And the road is as wet as the see”

Y más allá de la temática central de Home, en la obra también se abordan otros temas, y también pulula por ahí, Charles Hermite,  derrochando alegría, soñando con el surf, soñando que surfeaba, a pesar de la improbabilidad de que lograra entender, a su pesar, lo soñado…

el mismo olor, la misma danza

Enterrar en el olvido los sueños marchitos del pasado.

Ese Fénix no volverá,

su llama se extinguió bajo una luna grisácea, sin matices,

sin brillo.

 

El pesar monótono, frecuente y rutinario

es un estanque donde ya no hay peces, ni vida,

solo agua marchita, incapaz de seguir hacia su destino.

 

Las horas, como racimos colgando de un lugar indeterminado

tan similares y entrelazadas,

forman un laberinto, sin entrada, sin salida.

 

Mirar a un lado y a otro, y no encontrar nada,

el mismo olor, la misma danza

y a cada paso -un poco más agotador-

la realidad se vuelve más grisácea, sin matices,

sin brillo.

 

A propósito de las bibliotecas

Una de las máximas que siempre he defendido, es que vivimos en una época en la que hasta los mendigos tienen acceso al conocimiento, al arte y a la cultura. Y es que, hoy, más que nunca, el conocimiento es accesible a un amplio número de personas.

Uno de los grandes alicientes, son las bibliotecas, las cuales poseen tantos recursos disponibles, que ofrecen una brevísima inmensidad del conocimiento humano. Para mí,  han sido y son una parte esencial en mi vida. De hecho, incluso hubo un tiempo en que ni disponía de una economía que me permitiera adquirir libros, ni tampoco lugar donde almacenarlos. Por entonces, se convirtieron, de algún modo, en mi gran refugio. También he trabajado, he estudiado, he escrito o he leído en sus instalaciones, y por lo general, he frecuentado muchas, muchísimas a lo largo de los años.

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Y lo sigo haciendo, porque hoy en día, aunque dispongo de mi pequeña biblioteca en casa,  sigo yendo, con cierta frecuencia, a por libros, a por películas o a por algo de música, y por supuesto, también voy para disfrutar de un buen rato, para perderme entre los laberintos de estanterías, para hojear y hojear y hojear, o también para pasar una agradable velada en ese precioso silencio rodeado de  letras.

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Hacía tiempo que le debía un puñado de letras a estos templos del conocimiento, pero nunca terminaba de escribirlas, hasta que, hace unos días, descubrí que “Si sale cara” está disponible en las bibliotecas de Madrid. Eso me alegró muchísimo, porque después de haber recibido tanto, saber que mi obra está disponible para toda persona que quiera leerla, es toda una satisfacción.

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Así pues, ¿a qué esperan? Vivan su biblioteca más cercana, ámenla, disfrútenla y préstense libros, muchos muchos libros. Y sobre todo, lean, lean hasta que los ojos estén tan agotados que no quede otra que irse a la cama.

*Fotografías tomadas en la biblioteca “Miguel Hernández“, en el distrito Puente de Vallecas (Madrid).

 

el tiempo perdido

Veo a un Dostoievski con los bolsillos hasta arriba, caminando rápidamente hasta a un casino donde perderse, donde desaparecer hasta agotar el último céntimo que posee…. a un Bukowski borracho perdido en un bar, gastando toda su paga en bebida, olvidando que mañana tiene que pagar el alquiler de ese cuartucho en el que malvive…. a un Vang Gogh obsesionado con algo en lo que piensa, imposibilitado a parar de pensar de forma cíclica y obsesiva… a un Tolstoi arrepintiéndose de todo aquello que nunca debió hacer, aquello que detesta y que sin embargo, lo persigue, lo persigue, lo persigue allá a donde va… a un Williams, acabado después de una vida de éxitos y excesos, que vive entre la nostalgia y el remordimiento…

De algún modo, la cara oculta de la luna, siempre fue un misterio para la humanidad y toda imperfección, ya sea por el malditismo que rezuma o por la tragedia que implica, tiene algo de bello y hermoso. Y demonios, a fin de cuentas, a su manera, también la tormenta es inspiración, también es una musa de la que brota un manantial de agua limpia y pura.

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haz lo que eres

la vida se revela siempre sin avisar
a veces con tanta rapidez
que quiebra todas las certezas de una existencia

y no tiene nada que ver con el mundo civilizado
con las costumbres
o los quehaceres de la vida cotidiana.

Eso que aparece es tu yo interno, tu mismidad revelándose
reivindicando los sueños más puros e íntimos
empujando a que lo hagas:

haz lo que eres,
haz lo que amas,

esas alas están inquietas por volar
y es que el corazón y el alma carecen de artificios
solo puedes dejarte llevar o dejar que muera,

dejar en libertad ese tú que hay en ti
y volar, y volar, y volar libre y alto
o también puedes tratar de matarlo,
dejarlo pasar
y que la llama se extinga con el paso del tiempo…

Cerrado por reformas

Vale, está todo dispuesto, vas a realizar el viaje, has recopilado mucha información y por supuesto, has visto todas esas imágenes impactantes de los lugares conocidos. Y aunque sabes que esas fotos impresionantes pocas veces reflejan la realidad de tanto que han sido modificadas, anhelas llegar allí y contemplar esos lugares maravillosos, esos monumentos que, con el paso de los siglos, se han convertido en una de las estampas de esa ciudad en concreto, en uno de esos rincones que hay que visitar.

Y tienes grandes expectativas y quieres ver ese algo tan especial… pero claro, es lo que tiene: todo está en venta y para colmo, hasta las piedras envejecen. Así pues, llegas a tu destino, y en lugar de encontrarte con ese monumento que esperabas, con esa estampa presente en todas las postales que venden en todos los kioscos, te encuentras con un edificio entelado, o con pancartas, o directamente explotado de las mil formas posibles…

Y claro, ya que has llegado hasta allí, pues también inmortalizas, total, en la vida no todo van a ser fotos espectaculares:

El reloj de Praga, en reformas, oculto casi de cualquier manera, ¡impresionante!

reloj

Como no habían explanadas disponibles en toda la ciudad, no les quedó más remedio que plantar el circo justo en frente del ayuntamiento de Viena.

ayuntamiento

Esculturas en las instalaciones del parlamento austriaco.

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Y el propio parlamento de Austria.

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Vista de Praga desde un mirador en las cercanías del castillo.

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La espectacular Ópera de Budapest.

operaBuda

apretujado a ti

apretujado a ti

en la tranquilidad de una noche de abundantes mantas y colchas y edredones

lo comprendí,

 

comprendí que el amor es más que soles y lunas

más que veranos e inviernos

más que noches de insomnio y días de somnolencia

más que besos al amanecer y noches de lujuria

 

comprendí que el amor es el presente

es la realidad

una manera elegante

y a la vez intensa de vivir .

 

rubenjtriguero-Esther